Tortura y golpiza en un paraje en la frontera entre Misiones y Brasil

Gustavo Quevedo tiene 19 años, vive en el paraje Colonia Itati, uno de los muchos parajes que forman el departamento Comandante Andresito, al límite entre Argentina y Brasil, en la provincia de Misiones. Ayer fue a comprar carne para su familia, a un paraje vecino, cuando regresaba, ya con la carne, lo detuvo un control de infantería en Paraje Deseado. Lo golpearon, le sacaron la moto, lo torturaron con el rebenque del caballo de la montada, y lo obligaron a hacer flexiones. Lo llevaron a la dependencia policial de Paraje Deseado y lo hicieron volver caminando hasta su casa que quedaba a unos 10 kilómetros.

El departamento Comandante Andresito está pegado a Brasil, es un conjunto de muchos parajes, y viven alrededor de 30000 personas, dispersas por los parajes que albergan los más grandes a unas 5000 personas. Está ubicado bien al final del mapa, y no aparece casi en los mapas. Los alimentos vienen mayormente desde Brasil, pero con la cuarentena y el cierre de fronteras no llega mucho alimento, hay desabastecimiento y es normal, incluso sin la cuarentena, que la gente vaya en moto de paraje a paraje a comprar mercadería.

“Yo iba a comprar carne para mi sobrina, en una motito que tengo para trabajar. Me pararon cuando volvía, me preguntaron un montón de cosas y yo les decia la verdad, que habia ido a comprar y ellos decían que era mentira. Me hicieron llevar la moto andando. Iba una moto atrás y otra adelante y me decían que me acercara a la moto y ahí me pegaban si bajaba la velocidad. Les mostré la carne que traía en el baúl de mi motito pero ellos decían que era mentira.” así comienza el relato de Gustavo, que no puede salir de la bronca y el asombro que le produce recordar lo sucedido. 

“Me pegaron con la guacha”

La guacha es el rebenque que se usa para los caballos, y la infantería montada del lugar, que también estaba en el control, y fue lo que usaron para darle latigazos en al espalda mientras se trasladaba en la moto, a pedido de los propios uniformados, cada vez que ellos creían que el joven iba demasiado lento. Antes de eso lo obligaron a hacer 20 flexiones de brazo. En las fotos de su torso pueden verse las marcas de los latigazos. Seis uniformados participaron de la brutal golpiza. Gustavo iba con su novia, a quien por suerte dejaron ir y no sufrió la brutal escena que vivió el joven. 

“Me golpearon mientras iba en la moto y se cagaban de risa”, relató Gustavo quien también fue amenazado: “Si llegas a irte en la moto te vamos a disparar”, le indicaron los uniformados. Luego agarro las cosas del baúl de la moto, la cual le secuestraron: agarro los papeles y la carne y le dijeron que se vaya sin ninguna documentación del secuestro y “a pata”. Desde paraje Deseado a Colonia Itati hay 10 kilómetros de camino al menos. Gustavo afirma que hará la denuncia.

Denuncia frente a la Comisión Provincial de Prevención de la Tortura de la Provincia de Misiones

El diputado provincial, Martín Sereno, quien se contactó con la familia y denunció el hecho represivo, dialogó con Anred y dijo que “Gustavo es un pibe de Colonia, vive en una zona rural de Comandante Andresito, un municipio al norte de Misiones. Él se fue al “Tateto”(nombre del negocio) a comprar carne a un supermercado. Lo para un control de de infantería de esa zona y le piden los papeles de la moto: él le explica que había ido a comprar alimentos y les explica que por eso estaba en la calle. (..). Cuando van yendo al destacamento lo rodean y le empiezan a pegar, los “guachean” que es una especie de rebenqueo. De los golpes cae al piso y cuando llega a la comisaría los muelen a palos y después lo mandan caminando para la casa”. El caso de abuso policial fue llevado ante La Comisión Provincial de Prevención de la Tortura de la Provincia de Misiones, por el diputado, quien informo que el lunes estará realizando las presentaciones pertinentes ante el hecho.

Reprimir sigue siendo la respuesta

La cuarentena es necesaria, pero hay excepciones estipuladas por el gobierno nacional, sin embargo abusar, torturar, golpear, no tener en cuenta las particularidades de los territorios, y reprimir en nombre de la pandemia es la moneda corriente que se vive día a día en este contexto que ya de por sí es difícil de sobrellevar. Las marcas de la espalda de Gustavo, la tortura, el maltrato, la impunidad con la que las fuerzas de seguridad del estado son la demostración del escenario represivo que se vive en “nombre de cumplir con la cuarentena”. Así como la salud debe importar más que la economía, velar por la integridad física y mental de las personas y por sus derechos también debe importar tanto como la salud.

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