En un sueño

La noche anterior se había ido a dormir sin mayor preocupación, los rumores en el barrio y algunas imágenes en la televisión no lo alarmaron. Claro, a esa edad y después de haberse sacado de encima varias materias quedaba librado de responsabilidades y preocupaciones hasta el año que viene. La sensación de libertad lo invadía.

Se despertó sintiendo ese alivio, ni la calurosa noche le había molestado. Entre ensueños matinales recordó lo que había soñado. Estaba a orillas del lago con su caña de pescar, sentado sobre una piedra que parecía un fútbol y en la mochila su carpeta de geografía. Lanzaba la línea muy lejos, se zambullía en el agua y el anzuelo salía a flote. Volvía a recoger la tanza y la lanzaba más lejos pero nuevamente salía flote. Se puso de pie tomo impulso arrojo la línea muy lejos, tan lejos que la perdió de vista. Con una sonrisa recordaba que de repente se encontraba en la canchita de su barrio, pateando la pelota y corriendo con su caña hecha un barrilete y en la punta había un globo. Se rió y pensó, como pensamos todos, que nada de eso tenía sentido.

Saltó de la cama, con pantalones cortos y de remera el calor de diciembre no le molestaría. Sentado en la mesa miraba a su mamá y pensó lo linda y buena que era; pero más aún porque le había ayudado con las materias del cole. La miró y le dijo: Si mamá, el año que viene prometo ponerme las pilas. Pero él quería salir a jugar, encontrarse con sus amigos. “mandale un beso a papá” le dijo al despedir a su madre que bajo la calurosa siesta del 20 de diciembre salía para la Clínica.

Cruzo la puerta, fue por las veredas de su barrio dando saltos y corriendo, bajo ese sol no ira a la canchita, y se rió al recordar el sueño de su caña de pescar hecha un barrilete. Cruzó la calle, se encontró con su amigo y no le contó del sueño.

Muchos años después, casi 16 años, en esa canchita, varixs chicxs del barrio escribieron mensajes para David y lo ataron a globos de variados colores. Luego, Rosa y Eduardo soltaron los coloridos mensajes para que suban a ese gran lago.

No hubo tristeza. Es que este año después de 175 meses de lucha, se logró concretar el juicio contra el policía que la tarde del 20 de diciembre del 2001, mató de varios impactos de balas a David Moreno, en la criminal jornada donde el gobierno envió a asesinar a nuestro pueblo.

Lo que si hubo es el sin sabor del hecho de la impunidad que aún se consagra, ya que el policía Hugo Canovas Badra, está en libertad pese a que la justicia penal lo encontrara culpable y le diera condena de 12 años y 8 meses de prisión efectiva. Canovas, el que fusiló a David, aún trabaja de policía.

Mientras los colores eran soltados, llenos de besos y abrazos de Rosa y Eduardo, en una cálida tarde de diciembre, recordamos que en nuestros sueños está David y queremos darle un amanecer con justicia.

Texto: @JoseComunicando

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