Hipócritas, le ponen precio a sus crímenes

El mal gobierno que odia al pueblo, desprecia a lxs de abajo y no ha dudado de reprimir, encarcelar y criminalizar a quienes resisten las embestidas neo liberales, a dado un paso más en el sentido represivo oportunamente anunciado y al trote marcial ha comenzado a hacer desaparecer a quienes defienden sus derechos.

No conformes con la ilegal detención del Mapuche Facundo Jones Huala en Chubut cuyo crimen es el defender y reclamar por sus ancestrales terrenos arrebatados por el genocidia estado argentino en la campaña del desierto, se ha sumado el ataque directo sobre el premio Nobel de la Paz, Adolfo Perez Esquivel. El cual ha sido sindicado como un responsable más de los hechos que se criminalizan.

Santiago Maldonado, estaba presente, acompañando le resistencia de la comunidad Mapuche Pu Lof, cuando el 1 de agosto la Gendarmería Nacional ingreso a sus territorios tirando balas de plomo, destruyendo las viviendas y quemando todo. Ante la bestial acción de los 100 gendarmes sobre un puñado de mapuches, estos huyeron para salvar sus vidas, cruzando un rio pudieron estar a salvo, pero Santiago no cruzo el rio y quedo escondido entre la maleza, minutos después fue encontrado por un grupo de los 30 gendarmes que salieron de cacería como lo hacia Rauch o Roca y ante los ojos que miraban lo que ocurría del otro lado del río, golpearon salvajemente a su presa.

Fue el jefe del gabinete de Patricia Bullrich, Pablo Nocetti quien se responsabilizó de los procedimientos criminales y anunció que detendrían a todxs lxs integrantes de la Resistencia Ancestral Mapuche para desarticular al grupo en resistencia. Si bien no lo reconoció, ni reconocerá, tal como lo hacían sus militares genocidas defendidos por él, en su acción esta el verbo desaparecer. Y eso es parte del acento indiscutible en la línea ideológica en era Macrista.

Y eso fue precisamente lo que ocurrió con Santiago, el cual esta desaparecido desde aquella golpiza realizada por Gendarmes y ocultada por el gobierno nacional, el cual con las manos manchadas de sangre y con un cinismo solo comparable con los discursos de Videla ha salido a ofrecer una recompensa de 500 mil pesos “a aquellas personas quienes, sin haber intervenido en el hecho delictual, brinden datos útiles que sirvan para dar con el paradero”.

Si algo aprendimos como pueblo en estos años, es que cuando los grupos de tarea o fuerzas conjuntas realizaban secuestros y desapariciones y se señalaban a estos como responsables, aunque ellxs desmintieran, la razón y verdad histórica tarde o temprano sale a la luz.

Hoy, el edificio de Gendarmería en Córdoba fue vallado. La señal de culpabilidad es evidente.

Por: @Josecomunicando

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