Superando la primera jugada

Por: Cobertura Colaborativa. /

Luego de la impune espera de 15 años para el inicio del juicio por el asesinato de David Moreno, la cámara extendió ese plazo 24 hs más.

Si bien el juicio se había iniciado el lunes 17 de abril, recién al día siguiente se pudo saber con seguridad si se desarrollaría o no, ya que la defensa del policía Hugo Cánovas, acusado de ser el autor material, pidió la nulidad argumentando problemas técnicos legales en la elevación que emitió el fiscal de Instrucción Raúl Garzón en el año 2009. Es por ello que la cámara resolvió un cuarto intermedio hasta el martes por la mañana.

El hecho de tener que esperar hasta el otro día para saber si el juicio se llevaría adelante generó honda preocupación en familiares, amigxs, organizaciones sociales y políticas presentes en el lugar y mereció particular atención durante toda la jornada del día lunes. La presencia de familiares de otras víctimas de la represión del Estado en la Argentina fue fundamental para transitar las horas de incertidumbre.

Fue la presidenta del tribunal Dra. Susana Cordi la que comunicó la resolución al manifestar el rechazo al pedido de nulidad, al entender lxs magistrados que no existen contradicciones en los hechos que se juzgarán en el juicio.

De esta manera, con un primer traspié para la defensa de lxs policías, dio inicio el juicio, el cual luego de la lectura de los hechos, motivos y acusaciones que pesan sobre lxs  imputadxs Cánovas, Adan y Freire, procedió a otorgarles la palabra.

Del “todo fue por culpa del color verde” al “yo no estuve allí”

El oficial subinspector Cánovas, que continuó realizando tareas como policía en la patrulla de la localidad de Bialet Masse y fue promovido dentro de la fuerza en 2015 y 2016, hizo uso de la palabra leyendo un texto donde planteó como argumento principal de su defensa que los disparos generados con carga de plomo se debieron a un error producido por la similitud de los colores -verdes- de esos cartuchos con los de goma. Alegó también que la represión fue ordenada por el comisario inspector Luis Omar Farías -quien fue sobreseido en 2011 pagando una multa de $750- ante la posibilidad de que se produjeran saqueos en el supermercado Minisol de Villa 9 de Julio.

Otro aspecto fundamental de su argumento de inocencia es que al momento de producirse la represión, él se encontraba realizando la detención de un hombre apellidado Ledesma dentro de una remisería en la cuadra donde se registraron los heridos de bala y que luego habría trasladado al detenido en dirección opuesta al lugar donde se produjo la muerte de David, negando de esta manera ser el  autor material del disparo que terminó con la vida del adolescente.

No es la primera vez que la defensa de Cánovas plantea este argumento como su mejor carta. De hecho, es hasta ahora el único y más fuerte que esgrimen para sacarlo de la escena del crimen y plantar la incógnita acerca de la autoría del homicidio.

Luego le tocó el uso de la palabra a la oficial principal retirada Daniela Adán (54 años), la cual en pocas palabras negó las imputaciones sobre su persona, sosteniendo no comprender porqué se la imputó por falsedad ideológica y que ella solo cumplió órdenes respondiendo a la cadena de mando. Sin embargo, la Dra. Cordi destacó en el momento de la lectura de cargos que se pudo constatar a través de la instrucción que fue la propia Adán quien entregó los cartuchos PG (cartuchos “Propósitos Generales” con perdigones de plomo) al propio Cánovas y a los demás policías en el.procedimiento del Minisol, contrario a lo que la acusada declaró en la audiencia. Otro dato importante sobre Adán es que tiene una causa penal en su contra por “defraudación calificada” y “violación de los deberes de funcionario público”, la misma es de años posteriores a 2001, y fue en pleno ejercicio de su función policial. La causa que está paralizada, según constó en actas.

Por su parte, la policía retirada con el grado de Comisario Inspector Laura Freire (47) no hizo uso del derecho a la palabra.

Ambas están acusadas en la causa por falso testimonio, referido a la entrega de municiones el día de la represión.

Lxs tres acusados, además de haber continuado en actividad todos estos años, y de obtener en algunos casos ascensos en la fuerza, estudiaron simultáneamente la Licenciatura en Seguridad, carrera pagada por la propia institución policial.

Luego de la palabra de lxs imputadxs, se dio paso al primer testigo del juicio, Eduardo Moreno, papá de David, así comenzó el camino de las verdades que la defensa intenta callar y que la justicia no debería desoír.

Preguntas para justificar la represión

Durante esta jornada del juicio, la segunda, declararon como testigos Eduardo Moreno y Rosa Martinez, papá y mamá de David,y Marcelo Fregenal, testigo y víctima en el mismo hecho.

Durante la declaración de lxs padres de David, los abogados defensores del policía Cánovas Badra intentaron encontrar rastros criminalizantes en la imagen de David.

Fue el abogado Cesar Gutierrez quien disparó sobre Rosa al preguntar: “¿David militaba en algún grupo social de DDHH o sindicato o centro vecinal que había en la zona?”. Interrogante que fue acompañado de insistentes preguntas tales como “¿cómo estaba vestido su hijo la última vez que lo vio?”, “¿recuerda usted si su hijo estaba con las piernas sucias?” Ante la incomprensión del sentido de la pregunta por parte de Rosa, el abogado repreguntó: “¿Recuerda si tenía las piernas negras con hollín?”. Rosa respondió no recordar.

Con esas preguntas aparentemente erráticas y sin sentido, el abogado puso de manifiesto la intención de construir una imagen de David que lo instale en el estereotipo de un activista y militante social que debe ser castigado como tal por parte del poder, desde una lógica represiva operante en el 2001 y que hoy vuelve a reinstalarse.

Pero fue la contundencia de la declaración previa de Rosa ante el tribunal de la Cámara 1ª del Crimen lo que le cerró el paso a esa grotesca intención, ya que el recuerdo de su hijo puso en evidencia que se trataba de un niño lleno de curiosidad y que ante la presencia de tanta gente en las calles de su barrio y del local de videojuegos donde había concurrido con un amigo, lo llevó a estar en lo que sería después el lugar de su muerte.

No son de extrañar estas insinuaciones que desnudan y acompañan la lógica criminal (del poder y sus instituciones) que ve en quienes defienden sus derechos, a personas que de un modo u otro deben ser castigadas.

Sobrevivir para contarla

El tercer testimonio fue el de Marcelo Fregenal, otra víctima de la represión de ese día en Villa 9 de Julio.

Marcelo es obrero de la construcción y el 20 de diciembre de 2001 se encontraba con amigxs y vecinxs frente al supermercado MiniSol de Villa 9 de julio. Su presencia se debía, en parte, a que había corrido la voz de que en el lugar entregarían alimentos y tanto él como muchxs vecinxs estaban pasando momentos de necesidad producto de la gravísima situación económica que vivía el país.

Durante su relato, recordó ante el tribunal que aquella calurosa tarde la policía comenzó a disparar de forma inexplicable contra quienes se encontraban en el lugar, generando corridas desesperadas.  Apostadxs allí se encontraban policías y miembros de la Guardia de Infantería, quienes fueron lxs responsables de la represión. En su carrera por escapar de las balas que tiraban las fuerzas policiales, Fregenal recibió dos impactos de plomo, uno en su brazo derecho y otro en el pulmón.

Sólo por azar las heridas no fueron letales y Marcelo pudo salvar su vida. Luego de un par de días de internación, el obrero pudo regresar a su casa y pasar las fiestas con su familia.

En ese mismo hecho caía con 5 impactos de balas de plomo David Moreno.

Luego de más de 16 años de los hechos ocurridos, este martes se hizo presente en tribunales para pedir justicia para él, pero por sobre todas las cosas, para la familia Moreno.

En síntesis…

La segunda jornada de este juicio histórico tuvo tres cuestiones distintivas. La primera fue el rechazo del tribunal al pedido de nulidad solicitado por los abogados defensores de Hugo Cánovas Badra. La segunda, su extensión, ya que llegó a durar casi seis horas. Finalmente, el hecho de que casi la mitad de la jornada se desarrolló con cortes de electricidad que dejaban en penumbras y luego en la más absoluta oscuridad a la Sala Primera del Crimen. Esta situación, realmente sorprendente, obligó a que para poder llevar adelante los tramos restantes de la audiencia se debiera recurrir a las linternas de los celulares, de modo que abogadxs, fiscales y secretaria pudieran hacer lectura de preguntas o testimonios asentados en los veintipico de volúmenes que tiene la causa.

Resulta realmente vergonzoso que el edificio del poder judicial penal de la provincia de Córdoba, edificado en el año 1998 con una importantísima inversión estatal, no cuente con un sistema de iluminación de emergencia que garantice las condiciones mínimas para la realización de las audiencias. Será que la justicia, ciega, no necesita la luz eléctrica.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s