Encuentro

Hoy se dio a conocer oficialmente la alegre y renaciente noticia de la aparición de un hijo de desaparecidxs.

Se trata de Gustavo, hijo del El “Gringo” Domingo Mena y Ana María Lanzillotto, dos compañerxs que fueron secuestrados en julio del 76 en Villa Martelli., Prov. de Bs As. junto al resto del Buro político del PRT. En ese lugar caería acribillados a balazos por un grupo de tarea, Santucho y Benito Urteaga y seria secuestrada también Liliana Delfino, compañera de Santucho.

Al momento del secuestro Ana María estaba embarazada de 8 meses y se encontrada con ellxs, su hijo Ramiro de dos años de edad. Según testimonios reconstruidos por familiares, Ana María dio a luz en Campo Mayo, semanas más tarde.

Este reencuentro (número 121), despierta fundadas esperanzas en aquellxs que aún esperan reencontrase con su hijxs, nietxs o hermanxs apropiadxs por la dictadura militar.

El “Vasco” Orzaocoa, quien pudo comprobar que su compañera María Mercedes, que fuera secuestrada, por una patota de la “D2” con 7 meses de embarazo el 21 de marzo de 1975, dio a luz en un Centro Clandestino de Detención.

Motivado por este reencuentro, desde Mucho Palo Noticias nos comunicamos con el abogado defensor de la DDHH y lo invitamos a dar testimonio ante esta vital, sentida y esperanzadora noticia.

“Hace 20 minutos me enteré de la noticia. Me ha temblado el cuerpo entero. Es difícil ordenar la cabeza. Tengo la imagen del “gringo” Mena y de Ana María. De sus militancias por la vida y la esperanza y de sus tristes destinos en esa monstruosidad de terror y muerte que fue Campo de Mayo desde donde fueron “trasladados” en  esos “vuelos de la muerte”.

Y después de tanta muerte hoy la vida resucitada. Ana María tuvo el hijo que hoy vuelve a nacer en el reencuentro con su historia. Es como que la vida ha triunfado. Es como que el Gringo y Ana María aparecen para presentarnos su hijo amado. Y también está Ramiro, que desde la Rioja, tanto esperaba a su hermano. Es el reencuentro de la lucha, de la vida triunfante, de la esperanza que se hace fuerte.

Y también de mi esperanza en el reencuentro con mi hija/o que escuché cuando latía y se movía en el vientre de Mercedes. Para que todos volvamos a abrazarnos.  Para que la vida siga venciendo a la muerte. Para que el horror se desvanezca alguna vez”.

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