La vida de un joven no vale una cartera o un celular

Por Katy García – Prensared /

En la sala de reuniones del anexo a la legislatura provincial se realizó el viernes pasado un encuentro entre familiares de jóvenes asesinados por balas de plomo disparadas por efectivos policiales. El panel de debate estuvo integrado por Miriam Medina, madre de Sebastián Bordón, Sonia Torres, referente  de Abuelas de Plaza de Mayo filial Córdoba, y Leonardo Grosso, diputado nacional (FPV) y referente de la Campaña Nacional contra la Violencia Institucional.

Las familias revivieron la tragedia que les cambió la vida para siempre. Sienten que el poder judicial no responde a las demandas de justicia porque son pobres. La madre de David Moreno, el niño asesinado en 2001 cuando se produjo un intento de saqueo en la zona, dijo que la causa lleva 15 años sin resolverse. “Tiren y que caiga quien caiga”, habría sido la orden. “No es justo”, afirmó.

En el mismo sentido se manifestaron otros familiares y alertaron sobre lo que ocurre en cárceles y precintos donde reina el maltrato, la violencia, los castigos y supuestos “suicidios”. Los medios de comunicación también fueron cuestionados. Esperan trocar la insensibilidad de un sector social que lo justifica y ejerce la violencia simbólica cuando se refiere a las víctimas como “un choro menos”, “ratas”, “negros de mierda”, entre otras.

La actividad se realizó en conmemoración del Día Nacional de Lucha Contra la Violencia Institucional establecido mediante la Ley 26.811. La fecha, 8 de Mayo, evoca la “masacre de Budge” cuando Oscar Aredes (19), Agustín Olivera (26) y Roberto Argarañaz (24), fueron acribillados por policías de la bonaerense, cuando se encontraban conversando y tomando cerveza en una esquina. La movilización de los vecinos fue el primer paso en la organización contra el Gatillo fácil.

Leonardo Grosso sintetizó la lucha colectiva. “Están matando a nuestros hijos y la policía cree que un auto, un celular o una cartera valen más que la vida de un pibe nuestro”, señaló. Y alertó que “una parte de la sociedad, lamentablemente, cree que eso está bien”. En esa línea, llamó a fortalecer la organización para “construir la paciencia colectiva” como lo hicieron las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.

Miriam Medina: Juntos, a la par, por más derechos

La madre de Sebastián Bordón (18), asesinado por la policía de Mendoza, valoró que los papás presentes “hayan podido poner en palabras tanto dolor a cuesta y lo que significa el asesinato de nuestros hijos y poder transformarlo en lucha”. Desde esa experiencia afirmó que “La lucha no debe ser individual, tenemos que estar juntos. O nos morimos de tristeza o salimos como familiares y ciudadanos a pelear por los derechos a la vida, al trabajo, y a la cultura”, expresó.

La muerte de Sebastián, dijo, “nos entristeció de tal manera que no sabíamos qué hacer”. No obstante instó a recuperar la alegría y seguir adelante. Rescató el ejemplo de las Madres y las Abuelas, y el valor de otras madres como Rosa Bru y Viviana Alegre cuyos hijos desaparecieron en democracia. Aclaró que por respeto no iba a recordar los sufrimientos del joven que estuvo desaparecido 11 días porque “un grupo de policías se ensañó y lo mató”.

“No quiero la pena de muerte, quiero que (los culpables)sean juzgados y condenados”, dijo sobre el final y propuso la edición de un libro que cuente quiénes eran los jóvenes, qué sueños tenían, qué música escuchaban.

Sonia Torres: Unirse y transformar el dolor en lucha

“Estoy muy conmocionada. Como si hubiese retrocedido 40 años atrás que son los años que busco los huesitos de mis hijos y a mi nieto que todavía no conseguí. Hay que unirse en el dolor y transformar ese dolor en lucha”, expresó, la referente de Abuelas.

Abogó por “una justicia más justa y para que se modifiquen las leyes para que sus hijos no sean interceptados en la calle porque sí”. Luego analizó que así como los genocidas reclamaban y obtenían ascensos por su eficiencia, los policías eran premiados de acuerdo a cuántos jóvenes detenían por día. “No bajen los brazos. Aunque no piensen igual, sigan por Memoria, Verdad, y Justicia”, expresó. “Todos los días me levanto con la misma fuerza esperando que aparezca mi nieto y me diga: Abuela, acá estoy”, aportó, esta mujer fuerte, que de esto sabe bastante.

Grosso: “En los barrios cerrados no hay víctimas de gatillo fácil”

El referente nacional cerró el encuentro. Reivindicó la lucha de los familiares y tomó de cada testimonio ejes centrales que hacen a la unidad y la organización. En esa dirección manifestó que “hay que buscar puntos de encuentro y no de división” porque “queremos justicia, no venganza”. Y acotó que “El desafío mayor es plantearnos que el problema es de todos y todas. Acá están matando a nuestros hijos. La policía cree que un auto, un celular o una cartera valen más que la vida de un pibe; el problema que tenemos nosotros -como lo tuvieron las Madres y las Abuelas-, es que una parte de la sociedad, lamentablemente, cree que eso está bien”. En esa línea, llamó a fortalecer la organización para “construir la paciencia colectiva” y avanzar en la defensa por los derechos.

Trazó un parangón entre la violencia institucional ejercida desde el estado durante la dictadura y la continuidad de esas prácticas en democracia. Advirtió que “en los barrios cerrados no hay víctimas de gatillo fácil” porque la violencia está direccionada hacia los jóvenes para imponer un modelo político económico para pocos”.

Rescató las experiencias de construcción barriales porque “Debemos recuperar la alegría. Nos quieren tristes porque los pueblos amargados no vencen”, dijo, citando a Jauretche y puso como un ejemplo la alegría nacional que produce un nieto recuperado.

“Nadie querría estar acá, pero nos hacemos cargo. Tendríamos que estar peleando por educación y trabajo, pero la vida nos puso aquí. Ustedes son un ejemplo para la sociedad porque están peleando por los otros”, sostuvo.

Con el dolor a cuestas

Durante la presentación de los familiares que antecedió al panel la primera en hablar fue Rosa de Moreno, madre de David Moreno (13), asesinado en 2001, cuando la policía provincial reprimió con balas de plomo. “Tenía balas desde los tobillos hasta la nuca”, recordó, con la voz entrecortada. La causa permanece en la Cámara Primera del crimen desde 2009.

Juan Esteban Molinari apareció ahorcado en una comisaría de Alta Gracia. Cristina, su madre, no alberga esperanzas en la Justicia porque la causa se cerró. Pero sigue reclamando. “Necesitamos un lugar donde juntarnos, visibilizar las causas y juntar, como las Madres, todos los papelitos”.

Los padres de Andrés Carreras asesinado en la madrugada del 5 de abril de 2012, llevan 4 años de espera. “Yo pensaba que estaban para cuidarlos, pero hace rato que la policía puso la pena de muerte en Córdoba”.

Lorena Barraza, hermana de Ezequiel Barraza, forma parte de la Coordinadora de Madres contra el Gatillo fácil y realizan actividades en el barrio. Contó que el joven fue “linchado y no le hicieron autopsia”. Ella le tomó fotografías. “No vamos a parar hasta obtener justicia”, prometió.

Gabriela Sanso contó que su hijo Rodrigo Sanso (17) quiso robar una cartera en diciembre de 2015, en Colón y Sagrada familia. “Le pegaron tres tiros en la nuca y la cabeza. El policía lo condenó a muerte”, expresó. Lamentó que por los medios digan “un negro menos, con frondosos antecedentes”. “Mi lucha es para que la gente tome conciencia que lo que hace la policía es un delito, muy grave, y tiene que ser juzgado”.

“Salir, gritar el nombre de mi hijo, me da fuerzas”, dijo, esta madre que aclara que el chico “cometió un error, se equivocó”. Comentó que ver por las redes sociales la fotografía del joven muerto fue terrible y le prometió que no iba a quedar impune. “Yo sé lo que fui como madre. A los chicos les digo que la vida no es un juego. Pero, para (el policía) Lucas Carranza fue un juego de Play Station, porque tiró a matar”, razonó.

La madre se Vanesa Castaño expuso los pormenores de una historia que terminó con la vida de su hija, privada de la libertad en Bower, a días de ser juzgada en la Cámara Octava del crimen mediante un juicio abreviado. Según cuenta, la carátula dice muerte dudosa. La mujer había pasado por celdas de castigo y su madre llegó a reunirse con la directora del penal. “Lo que pasa en las cárceles es más que lo que muestran las películas. Es para escribir un libro. El que está preso, pierde todo. La forma de pensar, de sentir, de amar. Pido que tomen atención sobre las cárceles”. Luego interpeló: “¿Dónde está la justicia? ¿Por qué los jueces y los fiscales tapan?”.

Lautaro Torres (16) fue fusilado dos años atrás por la espalda. A los tres meses, le tocó al tío Miguel Torres. “Seguimos pidiendo justicia”, dijo una tía allí presente. “Mi mamá dice que hace 40 años la dictadura golpeó la puerta de su casa para llevar a sus hermanos y 38 años después de nuevo. El mismo aparato represivo sigue intacto”, señaló. Y agregó que “Un policía estudió para saber cuándo debe usar el arma. Lo mató como a un perro. Estaba desarmado”, afirmó.

Viviana Alegre, mamá de Facundo Rivera Alegre dejó en claro que su hijo permanece desaparecido. Narró el largo camino recorrido junto a su abogado Claudio Orosz. Dio detalles sobre el juicio y subrayó que “Nunca se tuvieron en cuenta otras pruebas como el traslado del cuerpo en un móvil de la seccional quinta”. Hace poco, dijo, íbamos a ser recibidos por funcionarios del gobierno y sorpresivamente se suspendió. Ahora esperan que el ministro de Justicia Luis Angulo los atienda. “Si este gobernador es distinto al anterior que lo demuestre y nos reciba. El pedido de audiencia fue firmado por Sonia Torres”, manifestó.

Santino Cabanillas tenía un año y nueve meses cuando recibió un impacto de bala policial y murió en brazos de su padre. La causa está en la fiscalía de Carlos Mateu. “Van cuatro meses y es como si hubiera pasado ayer”, contó el papá. Una práctica común que se observa y que los familiares denuncian es el hostigamiento y amedrentamientos que reciben. “Llevamos un gran dolor que no se ve pero nuestro cuerpo está molido”, aseveró.

Nicolás Peralta murió en el complejo Esperanza. “Lo trataban como a un perro. Hace un año, me dijeron que se había ahorcado. Pero no estaba deprimido”, dijo la mamá que clama por justicia.

Alejandro Rodríguez, fue muerto durante el último saqueo. “Esa noche, estábamos en mi casa, y se sentía mucho alboroto afuera. Gente que pasaba con cosas de los súper”, contó su madre. “Lo mataron como a un perro, por la espalda. El compañero terminó baleado también. Hace dos años y medio, y no hay novedades sobre los autores. No me puedo recuperar, era mi único sostén”, dijo entre lágrimas.

Sergio Nadal, el padre de Nicolás (16) y de Brian describió lo sucedido en barrio Zumarán. Sus dos hijos, drogados y alcoholizados, compraron un arma y despojaron del auto a un taxista que de inmediato hizo la denuncia. La policía los persiguió y “sin dar la voz de alto y sin sirenas, dispararon y una bala termina con la vida de Nicolás. El hermano pide ayuda. Es bajado y golpeado. “Deja que se muera ese chorito”, se escuchó en el lugar. “Le gustaba jugar al fútbol y la música, era percusionista. ¿Por qué actuaron así? No les enseñamos a ser delincuentes”, reflexionó. La causa fue elevada a juicio. No tiene fecha aún.

La mamá de Fernando “Güeré” Pellico relató que el día del crimen su hijo estaba feliz. Había ganado Talleres y al otro día inauguraban la radio. Quería festejar con su primo Maximiliano Peralta y se fueron al cortadero de ladrillos del abuelo. Salieron a comprar bebidas en la moto cuando “sin voz de alto, ni sirena, les dispararon” desde un patrullero. “Es muy duro. Tengo que aprender a vivir con este dolor hasta que me muera”, revivió. La causa fue elevada ajuicio. No tiene fecha. La mamá de Maximiliano afirmó que esa noche fue “espantosa”. Estaba rodeado por la gendarmería, esposado, detenido, en el hospital. No pudo asistir al velatorio del primo. La dupla Leiba y Chávez era conocida en la zona de Los Cortaderos por los abusos y maltratos a los jóvenes que lejos de cesar continúa.

Lucas Bruno, responsable local de la Campaña, agradeció a los asistentes y reflexionó sobre el evento. Opinó que había que estar bien parado frente a los poderes concentrados para pedir y lograr justicia. Criticó a los medios que “ofrecen una versión donde los pibes son menos que una campera o un celular” y la falta de sensibilidad social. Anticipó que en pocos días le entregarán al fiscal general, Alejandro Moyano, una nómina con la totalidad de las causas y pedirán que se aceleren. “No podemos tolerar que nuestros pibes sean solo un número de expediente”. La salida es movilizarse, dijo, porque hay un orden injusto que criminaliza”. Somos 40 militantes con convicciones y lo hicimos a pulmón porque nos rebela la injusticia social”.

Finalmente se leyó un documento común donde subrayan que “los asesinatos no son casos aislados”. Manifiestan que “Detrás de cada gorra hay una vida” y recuerdan la función del estado en la búsqueda de una seguridad democrática.

 

Foto – Gentileza de Daniela Colazo

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