AQUÍ COSQUIN: La contracara del Festival de Folclore, multas a los/as trabajadores/as y abuso policial.

Por Radio Roja – Casa GrandeComisaria_Cosquin

Horacio de la Fuente, el joven artesano recientemente detenido en la ciudad de Cosquín, mientras se desarrollaba el 56° festival de Folclore, estuvo en Radio Roja, relatando el abuso policial padecido y lo importante que fue el apoyo de la gente que se acercó para garantizar su integridad física.
Horacio, vecino de la localidad de Molinari, como gran parte de los trabajadores de las sierras cordobesas, trabaja ofreciendo sus artesanías para los turistas que visitan nuestra provincia. La ciudad de Cosquín, al igual que otras localidades de la región, depende fundamentalmente del turismo.
Por su parte, el municipio, a través de la fuerza policial, comenzó a desarrollar operativos a partir de los cuales sustrae las mercaderías que venden los manteros en la zona. Este procedimiento se desarrolla con total impunidad eligiendo a alguno/a de los artesanos, quitándole por la fuerza sus productos y exigiendo, para su devolución, el pago de multas que rondan los 450 pesos, lo que provoca el rechazo y manifestación de los trabajadores, comerciantes y de turistas que circulan por el lugar.
El sábado pasado, durante la noche, le tocó el turno a una artesana ubicada a pocos metros de Horacio. Se acercaron algunos agentes acompañados por empleadas del municipio. El operativo se realizó violentamente, mientras la mujer les pedía que no le quiten sus productos, que ella estaba trabajando y no cometía ningún delito, “no vendo droga” dijo. Los presentes reaccionaron pidiendo que la dejen trabajar, que no le roben la mercadería.
Entre ellos, Horacio, cuya solidaridad tuvo la respuesta inmediata de la fuerza del orden: entre 10 y 12 agentes lo golpearon, pisaron su cabeza y espalda, forzándolo a subir al patrullero.
Uno de los agentes que lo detuvo le había hecho una “advertencia” días atrás, luego de que se manifestara contra otro operativo, en este caso realizado contra un senegalés. Horacio nos cuenta como “el pobre se aferraba a sus cosas para que no se las saquen”. A partir de este hecho ya estaba marcado: “a mí no me levantas la voz” le dijo el oficial que el día sábado lo detendría.
La detención se efectuó frente a turistas y comerciantes quienes reaccionaron, tomaron fotos y filmaron lo que estaba sucediendo. También estábamos allí, integrantes de este medio y de la Corriente de Organizaciones de Base la Brecha quienes nos hicimos presentes en la puerta de la comisaría junto con sus compañeros, amigos y hermano.
La cuestión se puso peor a partir de su ingreso en la comisaría: “Trataron de ser lo más prolijos mientras estábamos en el espacio público, habían muchos turistas. Hasta que se metieron dentro de la comisaría. Llegaron a una oficina donde había otros dos detenidos. Los sacan y comienzan con todo tipo de denigraciones”. Comienzan a golpearlo, a pegarle patadas y le dicen “ahora vas a conocer el régimen”. De un momento a otro, los policías cambian de actitud, la violencia cesa, ahí Horacio intuye que había gente afuera, haciendo ruido.
A las horas, se hace presente el abogado, Carlos María González Quintana, quien se encontraba en el festival. Pudo verlo y constatar el estado físico de Horacio. Además de lograr el compromiso de que, al día siguiente, lo liberaran.
A Horacio, como al resto de los que llenaban la dependencia policial, lo detuvieron por el Código contravencional que rige en la Provincia (antes Código de Faltas, hoy Código de Convivencia Ciudadana). Primero, nos cuenta, querían ponerle “Resistencia a la Autoridad”. Sin embargo, a partir de lo que estaba sucediendo fuera de la comisaría y de la presencia del abogado, “escándalo en la vía pública” fue el artículo elegido ya que implicaba una pena menor. De cualquier manera, su salida ya estaba pautada. El comisario se presentó recién el domingo a las 10 de la mañana. A las dos horas Horacio era liberado. Según un oficial: ese mismo día, todos serían liberados, “tenían que dejar los calabozos vacíos porque se iban a volver a llenar”.
Llegando al final de la entrevista Horacio concluye que “esta manera de reaccionar por parte de la policía no le hace bien a nadie, ni a los comerciantes, ni a los turistas, ni a los que queremos vivir pacíficamente”.
Lamentablemente, el caso de Horacio no es un caso aislado, por el contrario, las detenciones arbitrarias avaladas por el Código de Convivencia Ciudadana se suceden diariamente, atacando a los sectores más vulnerables de nuestra socieda

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