DOS AÑOS SIN JORGITO

12088323_1659517044293512_5141446898004800894_nA dos años del asesinato de Jorge Reyna por la policía de Capilla del Monte, en la provincia de Córdoba, seguimos reclamando justicia. Convocamos a jóvenes, vecinos, vecinas, estudiantes, organizaciones sociales, de derechos humanos, culturales, asambleas socio-ambientales y partidos políticos, a concentrarnos el lunes 26 de Octubre a las 17hs. en la Plaza San Martín de nuestra ciudad.

Jorge Daniel Reyna tenía 17 años. Era de San Esteban, un pequeño pueblo de no más de 1000 habitantes, ubicado al norte de la provincia de Córdoba. El sábado 26 de Octubre de 2013 fue detenido en la comisaría de la localidad aledaña, Capilla del Monte, a cargo en ese momento del Comisario Juan Castro, por un presunto robo, donde tras ser golpeado salvajemente por la policía, fallece.

De inmediato trascendió la versión policial de que Jorge se había suicidado ahorcándose con una campera. Sin embargo, y luego de escuchar ridículas y contradictorias hipótesis, la única certeza que tenemos es que  Jorgito no se suicidó.

La noche del 26 de octubre cuando su mamá, Olga, se acercó a la comisaría no le permitieron ver a su hijo, decían que podía entorpecer el caso. Esa misma noche lo llevaron a Córdoba para realizarle la autopsia, que luego la fiscal les confirmó, “muerte por asfixia mecánica”. Según recuerda Olga, los golpes los tenía todos del lado izquierdo: cejas, piernas, costillas. Se lo entregaron casi desnudo, con la camisa de a cuadros desabrochada. “El domingo lo velamos, el lunes lo sepultamos. Se movieron rápido”, explica. Ante la evidencia de los golpes, la fiscal Alejandra Hillman, aludió que los mismos fueron producto del traslado de la ambulancia por el camino sinuoso.

Estas prácticas de violencia institucional se han extendido en todo nuestro país. Los aparentes suicidios son prensa de manera corriente, siendo un procedimiento más del modus operandi policial. Al igual que Facundo Rivera Alegre, de la ciudad de Córdoba, o Luciano Arruga, de Lomas de  Mirador, provincia de Buenos Aires, cuyo cuerpo apareció luego de cinco años de búsqueda, se opusieron a ser mano de obra de la policía y fueron torturados y desaparecidos. Jorgito, como tantos pibes cuyos nombres no aparecen en ningún lado, fue asesinado a golpes en la comisaría de nuestro pueblo.

El accionar violento en los operativos policiales, los allanamientos, las detenciones arbitrarias, la tortura, las muertes en situación de encierro, tienen a los y las jóvenes de los barrios populares como su blanco predilecto, bajo la aplicación de diferentes artículos del inconstitucional Código de Faltas. Así, la institución policial demuestra su doble vida: su fuerza y estructura se organiza para combatir el delito, pero también para cometerlo. Es una agencia del Estado que practica sistemáticamente el delito: entre los años 2011 y 2015 hubieron 59 víctimas fatales en manos de agentes de seguridad del Estado de la provincia de Córdoba. La policía provincial fue la responsable del 83% de las muertes, el resto correspondió a personal del Servicio Penitenciario; Gendarmería Nacional, Ejército y Complejo Esperanza. No son casos aislados, es una política sistemática.

Porque no queremos que esta causa sea otro ejemplo de la impunidad judicial y que pase a ser una más entre los tantos expedientes archivados y perdidos en la burocracia de la justicia.  Porque no queremos que la vida de las y los pibes de nuestros barrios siga siendo criminalizada, perseguida, ases inada. Porque no queremos que el miedo sea la forma de relacionarnos y que el maltrato policial sea naturalizado. Seguiremos en las calles, juntos, organizados/as, porque tenemos derecho a una vida libre de violencia.

Al igual que hace dos años, estamos frente a un contexto electoral donde ningún candidato/a exige el esclarecimiento de la muerte de Jorgito. La propaganda electoral vuelve a silenciarlo… Quisieron hacerlo de muchas maneras: la inoperatividad de una justicia cómplice; la continuidad de la persecución policial a los y las jóvenes. No sólo le arrebataron su vida, le llevaron hasta los colores que lo recordaban en el mural realizado en su memoria de la canchita El Tala. Pero sólo lograron ponerle color a la impunidad: intentar desaparecerlo los hace más cómplices. Borrar su memoria, su testimonio de vida, la evidencia de su existencia, hace urgente la petición por verdad, memoria y justicia. Ante tanta impunidad seguiremos movilizadas/os.

Este 26 de octubre exigimos:
Juicio y castigo a los responsables materiales y políticos del asesinato de Jorge Reyna
Basta de criminalización y persecución policial a los y las  jóvenes
Derogación inmediata del inconstitucional Código de Faltas
Basta de violencia estatal!

Contacto: Olga Tallapietra (mamá de Jorgito): 03548-15417810//

Facebook: Justicia X Jorge Reyna

Adhesiones a: justiciaxjorgitoreyna@riseup.net

INVITAN: FAMILIARES, AMIGOS Y AMIGAS DE JORGE REYNA

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