Merodeo masivo para recibir la primavera (sin Monsanto)

IMG_1610Por Sergio Job

La movilización ocurrida el miércoles 18 en la ciudad de Córdoba, y seguida con mucha atención por el interior provincial, fue producto de la visibilización de algunas de las consecuencias de un proyecto del poder y las clases dominantes mediterráneas, y una serie de medidas adoptadas por el gobierno pejotista de De la Sota a lo largo de su gestión; todas y cada una de ellas consecuencias que veníamos denunciando y anunciando las organizaciones sociales, movimientos populares y partidos de izquierda, desde hace años.

Así, una economía basada en el monocultivo y el agro-negocio, que invierte su excedente en la especulación inmobiliaria, tiene la necesidad del desmonte y la apropiación por despojo de la tierra en la provincia (para el cultivo, para correr la frontera ganadera o para el desarrollo de negocios inmobiliarios). Esto lleva, entre otras cosas, a que el gobierno delasotista, haya aprobado una ley de bosques, que se encuentra por debajo de los parámetros mínimos establecidos por la ley nacional, provocando una acelerada crisis ambiental y social en toda la provincia, merced a la ambición desmedida de la alianza agro-inmobiliaria.

Fue la combinación de todos estos elementos, más algunas otras corruptelas e incompetencias propias de este gobierno (como el no desarrollo de un plan de control de fuego eficaz y el desmanejo de los fondos destinados al mismo), los que sirvieron de cóctel incendiario que dieron por resultado 95.000 hectáreas de bosque vueltos cenizas. Los (mafiosos) desarrollistas inmobiliarios no dejan de frotarse las manos por las descomunales oportunidades comerciales que ven abrirse ante sí.

Por otra parte, se destapó un olla que huele muy a podrido hace tiempo, y que sólo puede haber sorprendido a quien no quería ver: la enorme implicación que tiene la policía de la provincia con las redes delincuenciales que operan en nuestro territorio. Ahora empezó a quedar a la luz la complicidad y participación que la policía de la provincia tiene con el narcotráfico. Pero este hecho no es sino la punta de un iceberg, que todos sabemos que tiene dimensiones impensadas. Si hubiera decisión de investigar, fácilmente podría demostrarse la participación policial y política en las redes de trata, de regenteo y explotación sexual, en los desarmaderos de automóviles, y en la utilización de jóvenes que son obligados a robar para algún comisario o policía “verdugo” de determinada zona. Los jóvenes en los barrios lo señalan una y otra vez, con nombre y apellido. Podemos decirlo sin ningún temor a equivocarnos, la fuerza policial cordobesa está implicada en cada uno de los delitos que se cometen en esta provincia. No es un policía, es la institución.

Sin embargo, si bien estos hechos sirvieron de detonante de la manifestación popular de la semana pasada, no puede dejar de señalarse, que su convocatoria desbordaba por mucho a estos hechos “puntuales”. Por el contrario, se pudo observar desde las convocatorias mismas, que la toma de la calle por parte de muchas y muchos cordobeses, descansaba en una red de reclamos y denuncias construida por años de paciente organización, diálogo, discusión y disputa por parte del progresismo y la izquierda local.

Anulación del Código de Faltas, anulación de la “Ley de Trata”, anulación de la “Ley de lucha contra el narcotráfico”, repudio a los sistemáticos abusos policiales y a la represión a las manifestaciones sociales, el pedido de aparición con vida de Facundo Rivera Alegre y Yamila Cuello, la exigencia de que se terminen los casos de gatillo fácil y los “suicidados” en comisarías. También el freno a los desalojos compulsivos en el campo y la ciudad, la no instalación de Monsanto en Córdoba y el reclamo por tierra para la vida digna y no para la especulación financiera. Además del señalamiento de la corrupción y cinismo del gobierno, hicieron de la convocatoria y concentración del miércoles, la convocatoria masiva quizás más democrática, progresista y estructuralmente crítica que tengamos memoria en la historia reciente del país.

Si uno observa el conjunto de reclamos, habla de un hartazgo por parte de muchos y muchas cordobesas, del Estado Policial que se ha montado en esta provincia desde hace 15 años de modo abrupto, pero que reconoce su historia ya en el nefasto Navarrazo de 1974, por poner sólo un oscuro mojón. No es casualidad, que la concentración se haya ido delineando y tomando denominación, de la mano del ingenio popular, como el de un Merodeo Masivo (figura más criticada del ya cuestionado y antidemocrático Código de Faltas). La concentración del miércoles 18, tiene que ser motivo de una tímida sonrisa para quienes integramos organizaciones sociales, populares, progresistas o de izquierda, porque quedó sobre la mesa, que el paciente y difícil trabajo organizativo, esa tarea cotidiana de hacer escuchar las voces que la propaganda oficial y la violencia policial intentan acallar y negar, esa palabra es semilla que van dando frutos.

Sin embargo, abre a la par nuevos desafíos, y sobre todo no puede hacernos perder perspectiva de la relación de fuerzas que tenemos en la coyuntura. No podemos caer en un liviano triunfalismo, sino, por el contrario, hacernos redoblar la apuesta por profundizar el trabajo militante: existen oídos receptivos ante tanta prepotencia y arrogancia del arriba, ante tanta explotación y despojo, ante tanto atropello. El miércoles quedó demostrado que somos muchos y muchas las que estamos hartos, ahora queda construir alternativas viables, eficaces y reales para grandes sectores de la población que quieren seguir diciendo basta. Para algunos de nosotros el mejor camino sigue siendo la escalera que conduce hacia abajo, y ampliar la organización desde abajo, para darlo vuelta todo de una vez. Aún no se ha ganado nada, salvo una sonrisa, un cacho de esperanza y sacudirse un poco las mordazas que el miedo imponía. Hoy el ejercicio democrático es nuestro mejor aliado en la búsqueda de construir una Córdoba digna y de pie. Bienvenida entonces, esta primavera democrática.

Sergio Job es integrante del Colectivo de Investigación “El Llano en llamas” y militante del Movimiento Lucha y Dignidad en el Encuentro de Organizaciones de Córdoba.

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